Características de las niñas y niños de 6º

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PERSONALIDAD

Cada niño construye su perfil evolutivo de una manera peculiar y como fruto de la interacción entre su programa madurativo propio (que en unos niños se desarrolla más aprisa y en otros más despacio) y el medio ambiente concreto en que tal programa se desarrolla (medio ambiente que para unos es estimulante, mientras que para otros es pobre en estímulos).

Un alumno/a es más competente en unas cosas que en otras, hace antes algunas adquisiciones que otras, etc., y otro niño de su misma edad y de aproximadamente su mismo nivel de desarrollo puede destacar más en otras cosas y adquirir con más precocidad o destreza características diferentes.

Las diferencias se hacen aún más evidentes cuando nos fijamos en las distintas facetas de la personalidad del niño, sus destrezas sociales. Podemos encontrarnos con niños muy avanzados en lo que a inteligencia se refiere, pero sin embargo presentan unas características de personalidad infantilizadas o pocas habilidades sociales; en otro niño esta combinación puede aparecer a la inversa.

Los cambios que se producen afectan a todos los ámbitos: al modo en que comprenden las características de los demás y de sí mismos como seres sociales, a su concepción de las relaciones y, a su representación de las instituciones y sistemas sociales en que se hallan inmersos.

A los 10 años el niño se muestra complaciente y sereno. Sobre Los 11 se va afianzando cada vez más su personalidad. Se hace más curioso, charlatán, investigador e inquieto. El hambre física de alimento se despierta con la misma fuerza que el hambre por saberlo todo, escudriñarlo todo y preguntar incansablemente.

Se desarrolla la comprensión de sí mismos:

Se reconocen a sí mismos desde varias competencias al mismo tiempo. Se pueden reconocer a sí mismo como flojos en el deporte, buenos para tocar un instrumente musical. Pueden sentirse buenos para hacer amistades y ser considerados por los demás, pero como persona de mal genio, lo que a veces les obliga a hacer cosas que ponen en peligro a sus amistades.

Se van haciendo más autocríticos y su autoestima se resiente en cuanto empiezan a verse de forma más realista, con puntos débiles además de los fuertes. Normalmente se evalúan comparando sus habilidades y sus logros con los de los demás. Suelen sentirse más responsables de sus limitaciones.

La acción, la apertura al mundo y, como consecuencia, el adiós a la infancia conquistando la propia autonomía frente al adulto, es lo más característico que, a la postre, termina consiguiéndose finalizando la etapa.

Entre los diez y doce años el niño protesta si le tratan como a un niño y siente que ha crecido bastante como para sentirse más grande, fuerte y responsable de lo que se entiende por un niño.

Hay que enseñarle a descubrirse a sí mismo y su vida como principal valor para que entre con fuerza, con equilibrio y confiadamente en la adolescencia.

AUTOESTIMA

En la medida en que el niño de once, doce años se valore, estime y considere capaz y competente, habrá más esperanzas de una maduración psicológica, mental y social adecuada y de un ser humano feliz y capaz de hacer felices a los demás.

Los problemas de talla, debido al adelanto en el desarrollo de algunos compañeros y la obesidad pueden ser problemas que afecten seriamente la autoestima y el bienestar emocional.

EXPRESIÓN EMOCIONAL

Llegada la edad de los 10 años el niño está pasando está pasando de la infancia a la preadolescencia de manera casi imperceptible para los padres y educadores. Es la edad de oro del equilibrio evolutivo del niño, que es sereno, franco, familiar y cariñoso con los suyos.

En general, son más tranquilos y seguros de sí mismos que antes y menos miedosos. Casi todos sus problemas y dificultades se reducen a lo escolar: deberes, tareas excesivas, etc., que les producen ansiedad.

A los 11 años, es como si una fuerza incontrolable y desconocida se apoderase de ellos. Puede resultar, en ocasiones, rencoroso, desagradable e insolente. Hace el “payaso” a cada momento, gruñe y se contraría prácticamente por todo.

El preadolescente vive en un estado general de emocionabilidad que le lleva a experimentar de un modo exagerado todo lo que le rodea. Ante cualquier acontecimiento que carece de importancia para el adulto, el preadolescente puede mostrarse lleno de ira, de temor o experimentar un enamoramiento alocado.

Todo le afecta. Es como si siempre estuviera accionada la sensibilidad. Aparecen estados de exaltación y alegría que se combinan con otros momentos de retraimiento. Se muestran sensibles a estímulos a los que hasta entonces no prestaba atención.

CONOCIMIENTO SOCIAL

Se producen muchas modificaciones que son consecuencia de su mayor capacidad cognitiva, sus cambios físicos y emocionales y del aumento de experiencias que se van teniendo con las distintas realidades sociales que le rodean:

Los niños empiezan a comprender a la conducta humana como un conjunto de acciones que están influidas al mismo tiempo por necesidades y emociones diversas, y por las relaciones y motivos humanos complejos.

Son conscientes también de las consecuencias que pueden provocar ciertas acciones que puedan realizar.

Controlan cada vez mejor sus emociones y se dan cuenta de que alguien puede sentir al mismo tiempo diferentes emociones. Significa que los preadolescentes adquieren cada vez mayor sensibilidad y mayor comprensión con relación a las experiencias emocionales de los demás. Son más capaces de reconocer y reformular, o evitar afirmaciones potencialmente ofensivas para respetar los sentimientos de los demás (el niño de once años tiene muchas menos probabilidades de decirnos, comparado con el niño de seis, que nuestra barriga es demasiado gorda, o comentar en voz alta lo feo que parece el abrigo que lleva esta persona, etc.)

INTERESES SEXUALES

A partir de la preadolescencia, se produce una inestabilidad y cambios súbitos. Los problemas con los que tiene que encararse son los siguientes:

De vinculación con el sexo opuesto: normalmente surgen dificultades a la hora de establecer relaciones de amistad con personas de otro sexo.

Conducta sociosexual: los preadolescentes deben aprender las cosas socialmente correctas que han de hacer y decir en sus reuniones sociales. Ya no puede hablar de las mismas cosas, pues no le interesa. Es como si volviera a aprender a relacionarse con los demás cuando hasta entonces le había sido tan fácil.

Normas de moralidad sexual: aunque a los adultos les pueda parecer que éstas están claramente establecidas, los preadolescentes se encuentran ante la dificultad de distinguir cuáles son las correctas entre la gran cantidad de normas que afectan a cada uno de los subgrupos culturales y socioeconómicos.

DESARROLLO FÍSICO Y MOTOR

En algunos alumnos se manifestará una consolidación del equilibrio motor alcanzado y otros comenzarán los procesos característicos de la pubertad que se materializan en los cambios morfológicos consecuencia de la actividad hormonal:

 

¿¿ Crecimiento

 

¿¿ Aumento de la musculatura

 

¿¿ Redondeamiento de la figura

 

¿¿ Primeros signos de vello

 

En cuanto a las habilidades motoras, los chicos y las chicas son prácticamente iguales en sus aptitudes físicas, excepto en la mayor fuerza que tienen los chicos en el antebrazo y la mayor flexibilidad general que tienen las chicas.

En la mayoría de las actividades físicas que se realizan durante la preadolescencia el sexo no es tan importante como la edad y la experiencia.

Por lo tanto, las diferencias individuales se derivan de la experiencia, del entrenamiento, así como de la herencia de cada persona.

En lo que sí hay diferencia es en la aparición de los cambios anatómicos y fisiológicos, que al final de la etapa empiezan a aparecer. El ritmo evolutivo hace que las chicas comiencen a dar el “estirón” a los 11 años y se extienda hasta los 13-14. El aumento de los senos también se inicia sobre los 11 años así como los primeros signos de aparición de vello pubiano. En los chicos, sin embargo, el “estirón” no tendrá lugar hasta los 13 años, así como el aumento del tamaño del pene. Los testículos y la aparición del vello pubiano tendrá lugar sobre los 12 años.

SENTIDO MORAL

El chico manifiesta marcados progresos hacia el desarrollo moral autónomo. En ello influye el desarrollo cognitivo, el umbral de capacidad de abstracción e idealización.

A los 10 años, 5º curso, el niño tiene un código moral estricto y un fuerte sentido de la justicia y de la nobleza. Entra en el mundo del adulto y tiene una conciencia casi exagerada de la responsabilidad. No es tramposo y sólo miente por consideración o por compasión. Tiene conciencia del ahora y de la previsión y presume de ser justo.

A los 11 años, 6º curso, se intenta liberar de la autoridad establecida en casa y en la escuela y tomar decisiones por sí mismo. A menudo, se encuentra desconcertado ante el bien y el mal y decide según su sentido común o sus sentimientos. Posee ya un tremendo respeto a la justicia.

En definitiva, el alumno logrará:

Percibir su situación en el mundo social.

Aceptar las normas.

Adoptar comportamientos cooperativos.

Evolucionar desde posiciones de heteronimia moral a posiciones de autonomía y acuerdo.

Desarrollar actitudes y comportamientos de participación, respeto recíproco y tolerancia.

DESARROLLO SOCIAL

Relación con los adultos: padres y profesores pueden ser juzgados críticamente. Esto es debido en parte a las nuevas adquisiciones cognitivas que comienzan a manifestarse (cierta apertura al pensamiento formal). Ello les permite establecer algunas hipótesis sencillas y contrastarlas.

En casa ya no son tan condescendientes y dóciles a la hora de echar una mano y colaborar. Se hacen más los remolones. Los padres deben derrochar comprensión paciencia y actitudes de diálogo, ofreciendo razones y explicaciones pero siendo exigentes con los hijos para que cada cual asuma su parte de responsabilidad.

Relación con los compañeros: los amigos tienen un gran protagonismo los grupos comenzarán a hacerse mixtos, pues se han dominado las normas del grupo homogéneo y, además, van apareciendo los intereses sexuales.

Los niños se comparan entre sí y el desarrollo físico durante este período puede afectar al tema de las amistades, que en parte se basan en la apariencia y en la competencia física.

Sea como fuere, el grupo de compañeros es probablemente el sistema que mayor influencia ejerce sobre los niños en esta edad. Cada vez se hacen más dependientes de sus compañeros, no sólo para disfrutar de su compañía, sino también para la autovalidación y para recibir consejos.

Cada vez consideran más la amistad como un foro en el que es posible abrirse al otro y esperan que esa intimidad se corresponda.

Exigen más de sus amigos, cambian menos a menudo de amigos y encuentran mayores dificultades para hacer nuevas amistades, además de afectarse más cuando se rompe una amistad. Se van volviendo más exigentes para buscar amigos y sus grupos se reducen cada vez más. A la edad de 10 años los niños muchas veces tienen un “mejor“ amigo a quien le son bastante leales; esto suele ser más aparente en las chicas.

Cada vez se preocupan más por las personas a las que no conocen personalmente, lo que les lleva a participar en conductas prosociales como las de recoger dinero para ayudar a los menos afortunados, etc.

DESARROLLO COGNITIVO

Se consolidan las operaciones lógico-concretas y de las características del ciclo anterior.

Se desarrolla ampliamente la capacidad de síntesis, de extracción de características, de abstracción que le permitirá al niño precisar y disociar cualidades de los objetos y fenómenos y que marca ya la transición hacia la lógica formal.

El pensamiento es más sistemático y ordenado y, al tiempo, más flexible, dado que la conservación del orden de los datos y la seguridad que ello proporciona le permite, en ocasiones, “trascender” esos datos y actuar mentalmente de forma más rápida.

Existen en este período cambios funcionales en la capacidad de procesamiento y estos cambios pueden ser debidos a una mejora en la eficacia operacional, en las estrategias que utiliza el sujeto y en el conocimiento que posee de la tarea.

Cambios Cognitivos (intelectuales) que se producen:

Tiene mayor capacidad para pensar sobre su propio pensamiento (metacognición). El alumno es capaz al realizar una tarea de observar sus propios procesos o de reflexionar sobre ellos. Puede ir controlando sus propios mecanismos de aprendizaje y permitiendo, por tanto, que el niño “aprenda a aprender”.

El niño va haciéndose más consciente de sus capacidades y limitaciones cognitivas y adquiriendo paulatinamente un mayor control y planificación de su actividad, fruto de la interacción social y comunicativa con los adultos.

Son más conscientes de sus puntos fuertes y débiles intelectuales (uno puede ser bueno en matemáticas y ciencias pero no tan bueno en otras).

Identifican tareas difíciles y dedican un mayor esfuerzo haciendo una evaluación de su propio progreso. Por ejemplo, deben ser capaces de juzgar cuando han aprendido la ortografía de una serie de palabras.

Utilizan más recursos para planificar y usar sus aptitudes: saben que para pensar bien hay que tener en cuenta todos los datos, planificar formular hipótesis alternativas.

Recuerdan más elementos de información. Hay un desarrollo de las habilidades selectivas de atención y de memoria; además de utilizar la repetición para memorizar, comienza a agrupar la información en categorías con el fin de poder recordarla mejor: para memorizar los 50 estados de USA, los organizan por zonas o por orden alfabético para aprenderlos con mayor facilidad.

Comienzan a darse cuenta también de la importancia de las estrategias de recuperación de la información; es decir, qué puedo hacer yo para recordar algo aprendido anteriormente. Piensan en pistas para estimular la memoria (la primera letra de un nombre o intentando visualizar lo que se intenta recordar: un mapa, el libro de texto...).

Aumenta la velocidad y la capacidad de procesar la información. Esto es debido también al aumento del uso de estrategias, por ejemplo: en la lectura, los niños pasan de aprender a leer a “leer para aprender”.

Con la necesidad por tanto de desarrollar unas estrategias que les permitan realizar estas tareas con una cierta eficacia. Para ello, es necesario que el lector sepa reconocer en el propio texto, bien a partir de las indicaciones que contiene, bien a partir de su propio conocimiento, las ideas más relevantes. Ésta es una habilidad que se adquiere y que es un requisito necesario para el desarrollo de unas adecuadas estrategias de estudio.

Aumenta su nivel de conocimiento sobre un tema.

DESARROLLO LINGÜÍSTICO

El alumno, en su desarrollo lingüístico, presenta un mayor control de la comprensión y del uso del lenguaje. Los niños adquieren hasta 20 palabras nuevas cada día para llegar a dominar un vocabulario de casi 40.000 palabras a la edad de diez años.

Las características de esta etapa son:

La sintaxis se hace más compleja.

Se comprenden las formas sintácticas de la voz pasiva (antes, la expresión “Beatriz fue felicitada por Daniel” se entendía como “Beatriz felicitó a Daniel”).

Dominio de conceptos gradualmente más abstractos.

Ampliación de la comprensión del lenguaje y conceptos matemáticos (números romanos, sistemas de medida, decimales, fracciones, gráficos estadísticos, geometría, planos y mapas y sus escalas, etc.).

Los cambios corporales repercuten en ciertos desajustes motores (expresión corporal, escritura, plástica, etc.).

En síntesis, el alumno al terminar esta etapa está abierto a nuevos ámbitos de experiencia y posibilidades comunicativas. El lenguaje verbal interviene de forma decisiva en este proceso pues constituye el instrumento básico del pensamiento y la regulación de la propia conducta y de intercambio social.

La lectoescritura le hace posible el acceso a nuevos lenguajes. El léxico se amplía y es cada vez más concreto. La gramática se acomoda al uso convencional.