Características de las niñas y niños de 3º

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PERSONALIDAD

A los 8 años tiene ya una conciencia creciente de sí mismo como persona. Piensa acerca de “sí mismo”. Está en proceso de convertirse en un individuo, en un miembro del mundo social. Habla de sí mismo con mayor libertad. Los padres empiezan a pensar que tiene su propia “personalidad”, por ejemplo, ven que sus expresiones faciales y gestos son “de él”. Tiene clara conciencia de su diferencia con los demás.

Le disgusta que le traten como un niño y quiere ser como el adulto y saber tanto como él, está impaciente por crecer. De todos modos, puede encontrarse en una lucha interna entre crecer y seguir siendo como es.

Aumentan sus contactos sociales, se interesa por las personas y lugares distantes en el tiempo y en el espacio. Intenta vivir según las normas de los demás.

Para el niño de esta edad no hay nada difícil. Explora continuamente su entorno. Lo intenta casi todo. Hace nuevas amistades y se preocupa mucho de la opinión de los demás. Dos características destacadas son la nueva capacidad de apreciación de los demás y los desahogos constantes.

EXPRESIÓN EMOCIONAL

A los 8 años vuelven a ser una edad expansiva, pero con un nivel superior de madurez. Se caracteriza por valorar todo lo que sucede; se critica a sí mismo y a los demás.

El adulto le valora más como una “persona” y se puede conversar mucho mejor con él.

Vuelve a ser un niño hablador, incluso exageradamente, que en determinadas circunstancias –furia o fatiga- levanta el tono de voz. Tiende a dramatizarlo todo –especialmente sus propias emociones-, a exagerar, aunque ahora ya sobre una base cierta.

Es sensible y, cuando se siente herido, le afectan mucho las críticas y sus ojos se llenan de lágrimas.

Aunque sigue creyendo que él lo sabe “todo” y se vanagloria de ello, empieza a reconocer que otros pueden saber más que él. Su curiosidad se hace extensiva a las actividades personales de los demás, por ejemplo, las conversaciones y llamadas telefónicas. Esta curiosidad sustituye a la agresividad. Reacciona al ataque o la crítica más ofendido que con agresión. La agresividad es principalmente verbal.

Muestra insolencia y es discutidor pero con menos susceptibilidad que cuando tenía seis-siete años, aunque se emociona con facilidad. Admira a sus padres y hermanos y demuestra efusiva y abiertamente su afecto.

Tiene un elevado sentido del humor y le agrada sorprender a los demás en sus errores, pero no soporta que hagan bromas sobre su persona.

Su forma descuidada de actuar suele desesperar a la madre. Con ésta se muestra muy afectuoso pero también descarado. En general, se muestra alegre y jovial, con accesos de risa, si bien puede también estallar en llanto.

CONOCIMIENTO SOCIAL

Los compañeros: la influencia de los iguales en los 8 años cobra mayor importancia y la participación social se suele hacer en pequeños grupos de amigos. El sentimiento que se crea al pertenecer a un pequeño grupo contribuye al desarrollo del yo, es decir, de una personalidad propia y estable, así como a una mayor conciencia social y moral.

Los adultos: las relaciones de autoridad en este ciclo son a la vez reflejo de la inquietud y del deseo de obrar por sí mismo. A estas edades, el niño necesita autoridad y le gusta la disciplina. Cuando no la encuentra espontáneamente, la pide y si no la tiene en casa la busca en el jefe de algún grupo o panda con lo que esto puede significar a otras edades.

La autoridad le produce seguridad y sensación de estabilidad y le ayuda a controlar su inquietud, pero no le gusta que sea una autoridad de derecho. A esta edad, el niño necesita decidir por sí mismo cómo ha de actuar, y sus experiencias personales tienen un valor educativo enorme. Debe existir una mezcla equilibrada entre autoridad y cariño.

Por otro lado, padres y profesores pierden una preponderancia relativa, el protagonismo adquirido por el grupo de iguales tiene mucho que ver con ello.

INTERESES SEXUALES

A los 8 años se burla y bromea sobre los temas y problemas sexuales.

Pueden aparecer los juegos “sexuales”. Se debe aceptar sin dramatizar, ofreciendo otras alternativas de juego en grupo, diversiones, deportes, etc., y no dar mayor importancia al tema. Los niños, por otro lado, hacen burlas a las niñas, aunque ya empiezan a interesarse por alguna en especial.

 

DESARROLLO FÍSICO Y MOTOR

Morfológicamente se produce una evolución proporcionada entre distintos segmentos corporales tanto en longitud como en grosor. El desarrollo en estos períodos podría situarse entre los 10 y 15 cm. para la talla y entre los 9 y 11 Kg. Para el peso.

Alrededor de los 9 años alcanza la maduración nerviosa. Los movimientos se hacen armónicos, precisos y seguros (progresos en el control motor grueso y fino).

El desarrollo cardiovascular se encuentra en plena evolución, ello debe ser tenido muy en cuenta para el cuidado de los ejercicios físicos de intensidad que pueden provocar taquicardias.

Puesto que el aparato cardiovascular y la musculatura todavía no están suficientemente desarrollados en algunos de los niños, conviene observar si camina con los hombros caídos cuando ya debía andar muy derecho. Este defecto tiene un fuerte componente psíquico por lo que se debe aclarar esto para ayudarlo en su seguridad y reafirmación.

DESARROLLO FÍSICO-MOTRIZ

El niño de finales de este ciclo ya ha hecho progresos importantes en la orientación espacial y temporal; reconoce cual es la izquierda y la derecha de alguien situado en frente de él, sabe ir hacia la derecha si se le pide que lo haga, es capaz de organizar hora por hora su tiempo durante el día, comprende el paso de los días, los meses y las estaciones, pero aún no logra situar los hechos históricos. También debe ser capaz de seguir ritmos de cierta complejidad.

En general, el chico de estas edades alcanza un grado de equilibrio que le permite estructurar el espacio y el tiempo y llegar a unos grados de rendimiento que le harán factible los lanzamientos con precisión, los saltos eficaces, el control motor grueso y la resistencia en esfuerzos de larga duración.

Físicamente cuenta con grandes reservas de energía (salvo que presente un carácter indolente, algo que no conviene ya que en el futuro podría afectar al desarrollo de su autoconcepto) y su peso y talla siguen un desarrollo normal.

En el plano motor puede hacer todo tipo de ejercicios con gran fuerza y destreza gracias a su capacidad de frenar, a su fuerza muscular y a la casi total desaparición de movimientos parásitos o sincinesias (movimientos o contracciones musculares involuntarias que aparecen en los niños de menos edad en algún tipo de ejecución motora). Las actividades físicas a esta edad deben de tener como finalidad el desarrollo del autodominio, templando la fogosidad propia de este ciclo ayudándoles a conseguir mayor relajación y calma, y lograr el prestar atención al otro. Esto es importante ya que los niños no miden sus fuerzas y pelean sin ninguna consideración.

Su salud es por regla general excelente y sus reservas de energía les permiten recuperarse fácilmente.

HIGIENE Y ALIMENTACIÓN

En este ciclo, se persigue el que los alumnos hagan propios algunos hábitos de higiene corporal y de alimentación. Éstos son capaces de reajustar conscientemente, gracias a su buen criterio, la comida utilizada así como la cantidad, a meno que existan problemas emocionales y/o que inconscientemente use esta ocasión para oponerse a los padres o conseguir más atención.

El rechazo a la comida puede tener aquí un significado afectivo y lo mismo ocurre en los niños que comen demasiado. Conviene en estos casos antes de entrar en disputas de “sobremesa”, reflexionar sobre la posibilidad de alguna inestabilidad y realizar los cambios oportunos en el ambiente del niño o la dinámica familiar, evitando que las comidas se conviertan en un mecanismo donde se manifiesten problemas emotivos.

 

JUEGO Y DEPORTE

Al final de este ciclo es deseable conseguir que el niño practique deportes de equipo donde aprenda el respeto de las reglas, evite los comportamientos agresivos y desarrolle la educación en el saber perder en los juegos.

El esfuerzo que realice ha de ser proporcional a la resistencia física y no practicar en inferioridad física, lo cual tendría repercusiones psicológicas. El esfuerzo, en este período de transición, tiene que ser limitado.

EL SENTIDO MORAL

El niño acepta la ley y las reglas, descubre la noción de solidaridad, aprende a diferenciar los roles y la necesidad de una disciplina colectiva.

En las edades de 8-9 años se produce una negación de la convención como uniformidad social descriptiva, referido a situaciones como formas de tratamiento a los profesores en el colegio, modos de vestir, u ocupaciones relacionadas con el sexo, sistemas de vida familiar en diferentes culturas y modos de comer.

DESARROLLO SOCIAL

El comportamiento social del escolar se guía aún por las experiencias que ha tenido y que continúa teniendo en el seno de su familia, de aquí la gran importancia del tipo de interacción educativa (estilo democrático, autoritarismo, permisividad, sobreprotección, etc.).

En el plano referente a la relación entre iguales, el niño de 7 u 8 años juega bien con los compañeros de su edad y de su misma fuerza física. En esta edad de los 8 años muestra una especial apreciación por sus compañeros, que ocupan gran parte de su vida y de sus actividades y le encanta trabajar en grupo.

Los compañeros constituyen, en esta etapa social y escolar por excelencia, los grandes protagonistas. La vida y el trabajo en grupo experimentan un gran auge, las actividades cooperativas desempeñan un papel trascendental. La vida en pandilla, los juegos y aventuras con iguales son del máximo interés. Los grupos tienden a ser homogéneos con relación a características excluyentes como el sexo o la edad.

Existe una diferencia significativa que se va marcando considerablemente y es que las niñas son más maduras socialmente que los niños dedicando casi tanto tiempo a hablar como a jugar, cuidan más la elección de ropa y comparten confidencias.

A los niños a esta edad, les encantan los juegos de velocidad, de fuerza y los de pensar (ajedrez, damas, cartas, dominó...).

Acepta con seriedad las reglas y la disciplina que esto le impone. A veces, su miedo a perder su puesto, a quedar relegado en el grupo es tal, que a veces esto basta para impedir estos cambios de humor y conseguir que exista un mayor control de su conducta.

No obstante, en algunos casos la agresividad persiste. Si el niño arremete a puñetazos contra sus compañeros y le gustan las peleas, si su razón no puede hacer prever las graves consecuencias de su actitud con los otros y consigo mismo (puesto que su agresividad le excluye del juego) si repetidamente su comportamiento produce como consecuencia el aislamiento en el que le deja el grupo, esto significará que existe algún problema profundo que perturba su afectividad y desarrollo emocional.

DESARROLLO COGNITIVO

Al final de este ciclo el niño será capaz de saber resolver problemas en cuyo desarrollo tenga que utilizar más de una operación matemática. Si le damos mal unos datos, debe darse cuenta de cuándo no tiene sentido el problema. A esta edad adquiere la noción de la conservación del peso. Hasta ahora pensaba que un objeto grande era necesariamente pesado, pero ya no se deja engañar por la tradicional pregunta capciosa: “¿qué pesa más, un kg. de paja o un kg. de plomo?

Comprende perfectamente las relaciones de causa efecto, la reversibilidad de las relaciones de tiempo y espacio, así como todos los sistemas de valores, reglas y códigos, pero todavía no puede realizar todas estas operaciones lógicas si no es sobre un ejemplo concreto.

A finales de ciclo el alumno debe ser capaz de devolver el cambio sin tener que calcularlo, detecta el absurdo de frases aparentemente lógicas, repite al revés un número de cuatro cifras y busca rimas a las palabras que se le proponen con una soltura de vocabulario significativo.

Desde los 8 años el niño está en proceso, que culminará sobre los 10 años, de conseguir adoptar una perspectiva mutua, pudiendo asumir el punto de vista de una tercera persona. Es consciente de que en cada interacción entre dos personas ambas tienen la capacidad de conocer simultáneamente su propia perspectiva y la del otro.

DESARROLLO LINGÜÍSTICO

El dominio de habilidades básicas de lectura que se tiene en estas edades, le permite informarse, aprender y disfrutar leyendo, distinguiendo el sentido global y extrayendo informaciones específicas, mediante estrategias tales como formular conjeturas y probarlas, avanzar y retroceder, preguntar o consultar el diccionario.

El manejo de las concordancias de artículos y pronombres cuando las referencias son anafóricas (no comprensibles independientemente del contexto, por ejemplo: en la ciudad se mira en el río que la atraviesa, el último “la” sólo puede entenderse por referencia a la oración precedente) se va alcanzando en estas edades y se completará a los once años.

En general, la lectoescritura se afianza sin errores de omisiones, traslaciones, rotaciones, etc. El léxico es cada vez más amplio y correcto, su sintaxis es más compleja y la gramática se acomoda al uso convencional.